18.5.15

Sé el hombre que él no quiso ser.

"Esta vez, he decidido que quiero hacerlo bien.

Sé que en el fondo sólo somos seres humanos. Supongo que lo digo como si fuese una excusa, cuando realmente es sólo un hecho. Es así como prefiero recordar al chico que no pudo ser lo que yo esperaba. Los recuerdos aún vuelven a mí de vez en cuando, pero todo ha quedado en el pasado y he decidido seguir con mi camino. Sin embargo, me gustaría que supieras que traigo esta maleta conmigo, que la llevo a todos lados y que aunque he tratado de perderla o dejarla abandonada en algún sitio siempre vuelve a mí.

Quizás lo que pido es demasiado, y si es así, quiero que me lo digas desde ahora, antes de que tu imagen se convierta en algo recurrente en mis pensamientos, antes que nos convirtamos en una decepción mutua. Como verás, he decidido que esta vez quiero hacerlo bien, quiero amar y ser amada. Estoy harta de hacerlo todo a medias.


Por favor, sé el hombre que él no quiso ser. Sé ese chico que estará dispuesto a quedarse conmigo incluso en los peores momentos. El hombre que no saldrá corriendo en esas ocasiones en que la angustia no me deje ser tan interesante, en los momentos en los que no pueda pensar con claridad. Sé ese chico que querrá poner su mano sobre mi hombro y apoyarme. Sé ese hombre que me dejará apoyarte también y entrar a tu vida.

Sé ese chico que querrá escuchar sin interrumpir, y que cuando haga preguntas, lo hará porque tiene sentido y no sólo para rellenar un momento incómodo. Sé ese chico que siempre tendrá tiempo, incluso en los días más imposibles, para hablarme aunque sea por sólo 5 segundos. Sé ese chico que me dejará claro que le importo y que no soy sólo una más en una lista interminable de chicas sin nombre y sin rostro.

Sé ese chico que me transmita seguridad, aquel hombre a quien le creeré cada palabra que diga porque yo seré igual de transparente contigo. Sé ese chico que tendrá sus propios intereses y que igual me tendrá como una de sus prioridades, sé ese hombre que me verá tal y como soy y que aceptará mis defectos y virtudes porque yo también quiero verte así: completo, real, increíble, humano, imperfecto.

Déjame llenar tus días con mi risa, déjame alimentar mi alma con tus pequeñas sonrisas, esas que sólo yo puedo ver de tanto en tanto. Sé ese chico que me sorprenderá con sus ocurrencias, aquel que dejará que la naturaleza impredecible del amor me envuelva de forma cálida esta vez. Permíteme mirarte a los ojos y darme cuenta que vale la pena confiar en ti. Sé que estoy dañada, sé que han sucedido cosas y es por eso mismo que quiero hacer las cosas bien esta vez. Quiero sanarme, pero necesito que me lo permitas y quiero ser honesta contigo.

Sé ese chico y prometo darte todo, lo bueno y lo malo, si es que decides quedarte. Sé ese chico porque yo quiero ser esta mujer, la que decide quedarse y una vez más mostrarse vulnerable ante el amor."

El texto pertenece a Upsocl.

16.4.15

"Ojalá que la imagines. Espero que ahora cuando no puedas verla, sea cuando más guapa la pienses. Que de tanto pensar en su mirada, acabes por desgastar su imagen y tengas que volver a ver sus fotos. Que te pases las noches en su Instagram y se te escape algún like desafortunado para ti y afortunado para ella. Que los likes no sean suficientes y abras su conversación, esa que no terminaste de responder.
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Ojalá que la necesites. Que pienses que se te está yendo de las manos la locura por no tenerla al alcance de tu mano. Que la veas como a la chica que dejaste ir y tanto te arrepientes. La que ahora estará con otro. La que ni de coña estará pensando en ti. ¿Cómo va a estar pensando en ti? Estará haciendo su vida, preciosa, en la barra de un bar con fulanitodetal, ese que tanto le hablaba y te prometía entre copa y copa que nunca se fijaría en él. Pero claro, ahí estas tú, en otro bar muy lejos de ella con una cerveza en la mano, apenándote por lo que dejaste marchar, y no puedes hacer nada. No puedes, porque fuiste tú con tus miedos e inseguridades el que no podía soportar el peso de una cosa tan grande, de una persona como ella. Esa chica que abrió tus horizontes y ahora estará despertando ilusiones en otros ojos, los de ese fulanitodetal que tanto te quita el sueño. Los de ese que no eres tú. Y ella lo sabe.
Y tú, que dices que de esto sabes mucho, que los desengaños amorosos no son nada para ti, pasas noche tras noche entre zapatos de tacón y ropa interior barata, de esa que encuentras en bares y discotecas a horas bastante sospechadas de la noche. Ella, que pese a todo, después de verte entre los labios de otras seguía ahí, con una sonrisa despreocupada haciendo lo que fuera por no dejar ver su desilusión, porque pasase lo que pasase seguía siendo esa chica especial que nunca reconocerías como algo más.
¿Y sabes qué? Ojalá que la busques en otros besos, y que un carmín distinto te recuerde a la mañana siguiente que no es ella, que te has vuelto a perder.
Ojalá que algún día dejes de ser tan cobarde y las palabras que no supiste decir vuelen hasta su ciudad, esa que tampoco quisiste visitar por miedo a que te enamorase con y como ella."
 
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A quien nos dejó marchar.

"Leí una vez, que cuando no podemos expresar nuestros sentimientos porque las palabras se agolpan en la garganta, cuando no nos va a escuchar quien tiene que hacerlo o cuando, simplemente, es mejor quedarse en silencio, lo mejor es escribirlo. Y funciona. Me funcionó en su momento. Hoy, me he visto reflejada en las pupilas de un desconocido y me he reconocido, tiempo atrás, en una situación similar. Por ello, he escrito estas letras. Para todas aquellas personas que necesitan decirse algo a sí mismas y a alguien en especial.
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No se trata de rencor, no se trata de querer y no poder. Que no queremos cambiar nada y de nada serviría poder hacerlo. Simplemente, se trata de leer estas palabras, y sobre todo, de que alguien las lea. Porque en algún momento de tu vida, alguien te dejó marchar, y aunque haya llovido bastante desde entonces y sus huellas se hayan borrado por completo, de vez en cuando, recuerdas que un día alguien te dejó marchar. Y hoy, simplemente, quieres darle las gracias porque sin él, o sin ella, y esos días grises, hoy todo sería diferente. Por lo que, a quien nos dejó marchar le doy las gracias, por habernos construido.
Hubo días malos. No vamos a fingir que no ha sido así. Hubo días muy malos. No sé si los hubo para ti, me imagino que sí. Cuando algo se acaba, aunque una de las partes esté totalmente convencida, siempre duele. No porque tengamos alguna duda, ni porque no lo deseemos, sino porque en algún momento, cuando todo comenzó, pensamos que el final no llegaría nunca. Y sin embargo, llegó, porque todo acaba, de una manera u otra.
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Pero también hubo días buenos. En los que comparas, y te das cuenta de que tal vez es mejor así. Y que, probablemente, hubiera sido mejor así desde hace más tiempo del que queríamos creer. Que nos aferramos tanto a algo, simplemente por rutina o por comodidad, que olvidamos todo lo bueno que nos estamos perdiendo. Y me resulta sorprendente, cómo una persona puede cambiar por su pareja, moldearse hasta perder su esencia y volverse en blanco y negro, perder todo el color.
No te deseo nada malo, de hecho, espero que encuentres el amor y, que esta vez, no tenga punto final. Digamos que este es momento “Someone like you” de Adele pero, bromas aparte, has de saber que no hay aversión en mis palabras. Que, simplemente, las cosas no siempre salen como queremos. Que esa frase de “no eres tú, soy yo” tiene más sentido de lo que queremos creer. ¿Que qué pasó? La vida. De nada sirve estar con alguien por pena o compromiso, simplemente es alargar lo inevitable. Has de saber también, que las cosas se pudieron hacer mejor, pero que tampoco es fácil. Que los hechos se van desencadenando un poco al azar y otro poco con la mala suerte.
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No lo sé. No sé qué pudimos haber sido. Y ahora, la verdad, no me importa. Me importó en su momento, y esa idea rondó por mi cabeza hasta que mi imagen de ti se difuminó y se perdió entre mis recuerdos. Porque, si algo tengo claro, es que siempre permanecerás ahí, en alguna parte de mi memoria, como alguien especial. Que si nos encontramos, no quiero que actuemos como desconocidos, porque si algo duele realmente es fingir que algún día no fuiste importante para mí.
Pero alguien ocupó tu lugar. No tiene por qué ser una pareja. Tal vez fue una amiga, un amigo, tal vez un familiar, un compañero, un hobby. Y, obviamente, alguien ocupó el mío. Y así es como ha de ser, no quiero huecos vacíos en ningún corazón. Pero también tengo que decir, a quien me dejó marchar, que es una decisión con la que tendrás que cargar el resto de tus días. Que puedo prometerte, que jamás encontrarás alguien como yo, al igual que estoy segura que nunca conoceré a nadie como tú. Porque todos somos únicos, inigualables, especiales desde los pies a la cabeza. Que nadie te volverá a mirar con los mismos ojos, ni te sonreirá de la misma manera. Que nadie volverá a hacerte reír del mismo modo. Ni a hacerte llorar. Y tal vez, en algún momento, cuando creas que me olvidaste, alguien pasará a tu lado con mi perfume y durante unos segundos volverás tiempo atrás. Y pensarás. Pensarás en mí.
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¿Sabes qué creo? Que un día cualquiera, una mañana cualquiera, después de un tiempo, te despertarás con alguien a tu lado y te darás cuenta de que me echas de menos.
Hay historias que nunca acaban pero, del mismo modo, hay otras que nunca llegaron a empezar. Te deseo lo mejor a ti, y a quien te dejó marchar, por hacernos libres."

11.3.15

Hoy no ha sido la alarma del teléfono ni la luz entrando por la ventana la que me ha despertado, sino el dolor. Después ha amanecido, pero no en mi. Mi reloj todavía marca las 1 de la madrugada del día de ayer, el momento exacto en el que te perdí. No he dormido, cómo hacerlo sabiendo que tú no volverás a ser mi almohada, que no volveré a despertarme en mitad de la noche pensando que es un sueño lo que estoy viviendo, para luego girarme y ver que no, que sigues ahí, tumbado a mi lado, pero ya no.

Ya no volverás a estar, no como me gustaría que estuvieras. Tenía tantas esperanzas, tanta ilusión por luchar por algo que los dos sabíamos que era demasiado complicado... Y confiaba en ti, de verdad que lo hacía. Confiaba en que te resultaría imposible renunciar a mi, a mi voz, a mis besos, a mis enfados de niña pequeña. Ahora sé que no. Ahora sé que sigo siendo la misma inútil que está dispuesta a dar todo de sí misma por las personas que más quiere. Que ama como si fuera la primera vez, aunque ya le hayan roto el corazón en mil pedazos antes. Que lo entrega todo arriesgándose a quedar totalmente vacía. Vacía... que bien me define esa palabra ahora mismo. Estoy vacía, de ilusiones, de esperanza, de un mínimo atisbo de felicidad, vacía en todos los sentidos. Las fuerzas no me llegan ni para escribir esto, porque jamás me hubiera imaginado haciéndolo.

No te imaginas cuánto he llegado a quererte, cuánto lo hago. Te convertiste en mi película favorita desde el primer momento en que empecé a sentir por ti, y ahora sólo puedo darle a rebobinar una y otra vez en mi cabeza, como si así aún siguieras conmigo, como si aún no te hubieras ido.

Te escribo desde la cama en la que debería estar acurrucada a ti, donde nos ha anochecido y amanecido juntos, donde has llegado a hacerme tan feliz. Ahora tu lado se ha quedado tan vacío como me he quedado yo, y lo único que arropan ahora mis sábanas es tu ausencia.

No te imaginas cuánto dueles, quiero que pare. Necesito que pare este dolor que se ha llevado todas mis fuerzas y mis ganas en un abrir y cerrar de ojos. Me enamoré de cada uno de tus centímetros, habría aguantado cualquier tormenta solo por saber que te tengo conmigo, pero el hecho de que yo te necesite tanto no implica que tú también lo hagas.

Te lo has llevado todo contigo. Pensaba que desde la última vez, nadie volvería a dolerme tanto, nadie despertaría en mi esa maldita necesidad de necesitar. Pero te necesito, y te quiero (Dios, y no sabes cuánto). Y me dueles, me dueles como nunca.

No sé si algún día cambiarás de opinión. Por mi parte, sigo sin creer que haya cosas imposibles, y lo nuestro no es imposible. La palabra Imposible es una excusa que utilizan las personas que no tienen agallas a luchar por algo. Yo las tenía todas de mi parte, porque el premio, que eras tú, me motivaba más que cualquier excusa. Y ya estoy empezando a hablar en pasado, y ni si quiera me estoy dando cuenta. Creo que aún no soy consciente de esto, creo que el dolor aún puede incrementarse más, si es que es posible. Exagerada, para muchos, pero no para mi. No para mi que siento que he perdido uno de los grandes premios que ofrece la vida, uno de esos trenes en los que si no te subes pronto, pierdes para siempre. Eres maravilloso, y quiero que lo sepa todo el que lea esto. He conocido los rincones más remotos de tu cuerpo, de tu ser, y te juro que me habría quedado en ellos a vivir toda la vida.
Eres uno de mis personas favoritas, aunque ya te lo he dicho demasiadas veces. Eres esa persona con la que me habría gustado despertar todos los días del resto de mi vida (mi vida sin ti). Pero quererte me ha dejado seca, ya no sé por qué vena me estoy desangrando, ni se como hacer que pare. Creo que la única forma sería contigo entrando en razón, pero como debo afrontar las cosas como son, supongo que "el tiempo lo cura todo", y que tú sanaras con él.

Te mereces lo mejor, y espero que lo encuentres. Espero que encuentres una chica que te haga más feliz de lo que alguna vez te hice yo -si acaso lo conseguí-, te mereces alguien que nunca te haga daño, te mereces alguien que se enamore completamente de ti, que pierda el sentido y la razón por tu persona, como yo he hecho, pero a la que sepas corresponder en cuerpo y alma. Ojalá la encuentres, y ojalá la encuentre yo también. Ya no sé si el problema es mío, pero siguen alejándose de mi las personas que más quiero. Quizá no estoy hecha para esto, o quizá simplemente, no estaba hecha para ti... pero cómo me habría gustado, cómo me habría gustado vivir con tu sonrisa eternamente... Ahora, sólo me queda seguir queriéndote con cada pieza, sinceramente, ya las cuento por miles, aunque seguro que tú te has llevado contigo la mitad.

No soy consciente. Sigo pensando, imaginando, que volverás a entrar por mi puerta con ganas de quedarte. Sigo pensando que vas a volver diciéndome que se te hace insoportable estar sin mí. Sigo pensando que vas a necesitarme. Sigo pensando que no vas a encontrar a otra que te llene más que yo, pero lo harás, por supuesto que lo harás, y yo me quedaré callada, quieta, deseando haber sido yo esa persona, deseando haber seguido celebrando meses hasta que hubiésemos perdido la cuenta, deseando que siguieras conmigo, que no estuvieras ya tan lejos.

Sólo, te quiero.

27.2.15


"Qué extraña sensación el no cerrar los ojos cuando me destrozas el corazón. Qué irónico quedarme quieta mientras veo cómo lo conviertes en un millón de pedazos diminutos. 
Deberías saber que ya los cuento por millones, y que lejos de temer el corte de tu afilada lengua, esperan impacientes cada nuevo abrazo de tu espada. Dicen, que tienen un plan, que se han puesto todos de acuerdo en dejarse destrozar por dentro. 
Creo que piensan que así, 
se podrán colar de nuevo por alguno de tus recovecos...
Lo que tú no sabes, es que he aprendido a quererte con cada uno de ellos."

25.2.15

.

“Ya no espero a que me respondas con un “te amo” entre los labios, tampoco a que me contestes el móvil cuando estoy borracha en cualquier bar de la ciudad, sólo para recordarte lo mucho que te quiero y lo mucho que me importas. Y, cariño, no es falta de interés, simplemente entendí que no me necesitas en tu vida, aunque tú en la mía seas indispensable. Estoy jodida, lo sé. Pero debo dejarte ir, independientemente de lo que quiera e independientemente de lo que sienta. “Quédate tranquila”, me dices mientras el mundo se cae a pedazos. “Corre”, me dice la razón; “quédate, vamos a intentarlo una vez más”, me dice el corazón desangrándose por cada agujero causado por balas ajenas. Suelo seguir al corazón, pero llega el día en que te cansas de tanto dolor y prefieres seguir a la razón, aunque a ser verdad termina doliendo de igual manera cuando quieres que alguien te ame con la misma intensidad con la que lo haces tú, pero tristemente las cosas no pasan como en las películas, por desgracia, no decidimos con quien complicarnos la vida. Y lo mejor que puedes hacer es dejarlo ir, porque su felicidad está en otro lugar y al lado de alguien más, aunque hacerlo implique que las noches sean más oscuras, que el invierno sea un poco más frío y que tengas que compartir insomnios con la soledad. Que tengas que dedicarle silencios, porque es una de las muchas formas de querer. Y es que no hay nada más triste que despedirte de la persona con la que un día planeaste un futuro, sin importar un final feliz o uno desastroso, porque la muerte es tentadora cuando la relacionamos con el amor, pero al final terminamos muriéndonos con la soledad entre los dedos y la incertidumbre de no saber cuántas veces tendremos que morir para encontrar a una persona con la cual morir valga la pena.”

Benjamín Griss

15.2.15

¡Qué viva el romanticismo!

Ayer fue San Valentín, que realmente considero otro día más en el calendario, ya que a pesar de considerarme muy romántica, no creo que el amor deba demostrarse un día al año, si no cada día, con pequeños gestos y detalles, y sin necesidad de gastar mucho dinero en grandes regalos para hacer feliz a tu pareja. O al menos eso pienso yo, y creo que la mayoría de las personas.

Aún así, ya que hay un día para todo, ¿por qué no iba a haber un día para el amor? Al fin y al cabo, el proceso es el mismo que con el día del padre, o el día de la madre. Y cómo yo siempre he pensado que el amor es lo que mueve el mundo, me alegra que haya una fecha en el calendario que lo conmemore, aunque no comparta la idea de que sea un día exclusivo para celebrar que estás enamorado.

Pues bien... con todo esto quiero llegar a una "noticia" o idea que me he encontrado por Facebook, para mostrar que no necesitamos mucho dinero para demostrar lo felices que somos con alguien o lo mucho que le queremos. Tan sólo necesitamos ganas, amor, cariño, e imaginación.

Fuente: Difundir.org
La noticia va de un chico que por San Valentín hizo a su novia un regalo súper original (y súper romántico), que empezó con un simple tarro de cristal. Luego, sólo necesito folios de tres colores distintos, y empezó a escribir en ellos notas, para ser exactos, 365 notas, para que su pareja leyera una cada día del año. Los organizó por diferentes categorías, cada una equivalente a un color: recuerdos, frases, razones por las cuales está enamorado de ella... De manera que ella, cada mañana, puede elegir qué quiere leer. Y bien, el resultado final fue el de la derecha.

Es un ejemplo súper sencillo de cómo, con un poco de imaginación y muchas ganas de hacer feliz a tu pareja, puedes hacer algo tan tan bonito como esto. Y de la manera más económica posible.

A mi sinceramente me regalan algo así y me da un infarto, creo que es de los detalles más más bonitos que he visto nunca, además, creo que son cosas que se están perdiendo, como el romanticismo. Con lo bonita que era la época en que se escribían cartas de amor, creo que todo aquello debería regresar... A la vista está, que quizá a una persona que no es muy romántica no le hace tanta ilusión como a otra que sí lo es, pero en serio, ¿a quién no le hace ilusión una cosa así? Por muy frío que seas, te regala esto la persona a la que quieres y deberías derretirte, no sé, a mi me parece increíblemente precioso, por eso necesitaba compartirlo aquí.

Así que nada, comentad qué os parece, y...  ¡Qué viva el amor!


14.2.15

14.

No sé por dónde empezar, pero supongo que lo más fácil es empezar por aquello que sabes de sobra, que te quiero.

Te quiero, y no sé realmente cuando empecé a quererte, pero sí tengo claro que no voy a dejar de hacerlo, que esto es un no parar y realmente es algo que me asusta. ¿Se puede querer tanto a alguien en tan poco tiempo? ¿O quizá es cosa de mi extrema sensibilidad y romanticismo? Nunca lo sabré, pero lo hecho, hecho está, y yo sé que esto ya no tiene solución, que el amor consiste en otorgarle a otro el poder de destruirte, y te aseguro que tú dispones de todas las balas posibles (sólo espero que no aprietes nunca el gatillo).

Sé que te quiero, porque cuando te veo dormir, me pasaría la noche en vela observándote. Que a veces incluso pienso en grabarte, por eso que dicen de que las cosas increíbles deben ser guardadas, y te aseguro que para mi no hay nada más increíble que tenerte en mi cama, y saber que no te vas a ir (Aún así, te guardo en mis ojos junto a mis fotografías favoritas, la tuya ocupando el primer lugar). Que no hay paisaje más bonito que tu silueta bajo mis sábanas, y que desde que te convertiste en mi almohada favorita me cuesta mucho conciliar el sueño si no te tengo.

Te quiero porque me haces reír, porque manejas mi corazón a tu antojo cuando estás cerca y porque a Madrid puedo llamarlo hogar desde que tú entraste en mi vida. Te quiero porque eres real, porque por ti volví a abrir mi corazón después de muchos años de dolor y desamor, y porque me arriesgué a quererte aún sin saber si tú lo hacías. Porque me haces feliz, porque me estremeces con tan solo ponerme un dedo encima, y porque desde que probé tus labios supe que no quería besar otros nunca más.

Te quiero incluso cuando no debo quererte, cuando te vas sin despedirte o cuando me haces enfadar. Te quiero por las noches, por las tardes, a cualquier hora del día. Te quiero en Enero, en Febrero, en Marzo, en Abril... (y ya sabes como sigue). Te quiero en cualquier lugar, en cualquier momento -no te imaginas lo bonito que se vuelve un metro o un autobús cuando eres tú quien viaja a mi lado-.

No sabes lo feliz que me haces cuando estamos juntos, lo rápido que pasa el tiempo cuando te tengo conmigo, y lo mucho que desearía detener los relojes entonces. Nunca me cansaría de ti. Si despertara todos los días contigo a mi lado, y volviera a irme a la cama también contigo, no lo haría. Me has jodido, y mucho. Estoy totalmente atrapada y no sabes lo que me asusta pensar que algún día puedas irte y tenga que olvidarme de ti. Cómo olvidarme de alguien que me ha hecho sentir tanto, que me hace sentir tanto. Cómo olvidarme de alguien que a pesar de ser totalmente lo contrario a lo que buscaba, me ha calado tan dentro. Cómo olvidarme de ti, si para eso tendría que olvidarme también de mi, de lo mucho que te quiero y de lo imposible que me resultaría tener que vivir sin ti, ahora que ya sé lo que es estar contigo.

Te quiero... y mientras escribía esto, y pensaba en la cara que pondrías si por casualidad un día llegaras hasta aquí, y leyeras las cursiladas que la loca de tu chica te escribe, me he dado cuenta de que quizá empecé a quererte antes de lo que imagino, que quizá la vida, el destino (llámalo como quieras) te tenía preparado para mí, como un nuevo reto (porque no eres fácil de querer). Que por eso, en nuestro primer encuentro, decidí quedarme aunque en un principio no fuera a hacerlo. Quizá fue porque tenía que conocerte a ti. Quizá por eso también, en el primer momento en que tu piel y la mía se rozaron la primera noche en que salimos, en aquella cafetería de la estación, sentí cosas que nunca había sentido, cosas que no esperaba sentir por ti. Por eso no aparté la mano, y como me gustó que tú tampoco lo hicieras -y qué bonito me parece ese momento ahora que sé donde hemos acabado-. Qué bonita me parece la vida si eres tú quien está a mi lado.

Feliz 14 mi amor, feliz primer mes. Estoy segura de que nos esperan muchísimos más por pasar juntos. Ojalá este sueño nunca acabe. TE QUIERO, en negrita, en mayúsculas, subrayado...

P.D.: Espero que nunca leas esto, sólo de pensar la cara que pondrías, me muero de vergüenza. Qué distintos somos y cómo te quiero.

20.1.15

Felicidad, qué bonito nombre tienes.

Son las 1:55 de la madrugada, Fuenlabrada, Madrid, mi cama y yo. Acabo de sentir un arrebato de felicidad inmensa y necesitaba compartirlo, o quizás también plasmarlo para recordarlo en un futuro más oscuro. Dicen que la felicidad es efímera, que se mide por momentos, y que nadie alcanza la felicidad plena y prolongada. Yo, ahora mismo, soy feliz. Tal vez mañana al despertar esté contenta, pero no sea feliz. Tal vez vuelva a serlo por la tarde, o no vuelva a serlo hasta dentro de unos días. Quién sabe. Por eso mismo, por ese "quién sabe", quería dejar claro que en este preciso instante lo soy. Pero, ¿Por qué? Bueno, la felicidad a veces viene sin motivo alguno, pero en este caso tengo claros los motivos.



Si me voy a mi última entrada de blog, de Agosto del año pasado, sólo veo temor: a lo desconocido, al futuro, al rechazo, a cambiar de vida... Ahora, cinco meses después, lo único que me llena son las ganas de vivir, de vivir esta aventura que sin duda está siendo la mejor de mi vida, y por la que he luchado tanto. Estoy estudiando la carrera que siempre he deseado, aprendiendo cosas maravillosas que me motivan a seguir esforzándome y trabajando por labrarme ese futuro que tanto ansío. Estoy en Madrid -y quién me lo iba a decir a mí, la chica que fantaseaba con estudiar aquí, que finalmente lo conseguiría-. Me siento llena de felicidad, realizada, porque el esfuerzo tiene su recompensa, y esta es la más grande que podía adquirir. Todo tiene su parte mala. Estoy a cientos de kilómetros de mi familia, sin la cual nada habría sido posible, y de mis amigos, que me han acompañado toda una vida y siguen haciéndolo, aunque en la distancia. Me duele muchísimo estar tan lejos de ellos. Mi familia es el pilar más grande de mi vida, y cuando aquí me vengo a bajo me duele en el alma no poder apoyarme en ellos. Sin embargo, esta aventura me ha brindado cosas maravillosas, no sólo en el sentido educativo y profesional, si no socialmente. He conocido a personas a las que puedo llamar sin ningún miedo amigas, con las que puedo ser yo misma y mostrarme tal y como soy, con mis pros y mis contras, con las que he reído hasta llorar, y con las que espero seguir viviendo grandes momentos en estos cinco años de carrera, y ojalá aún después. Y quizá es pronto, pero me atrevo a decir que he encontrado el amor, o el amor me ha encontrado a mí, quién sabe. Destino, suerte, casualidad... pero con nadie he conseguido jamás sentirme tan bien como me siento, tan clara y transparente, tan viva. Y ojalá esta vez no me equivoque, ojalá no vuelva a volver a escribir poemas tristes y estúpidos sobre la chica a la que nadie se atreve a querer.

Madrid... qué de sorpresas me has traído, cuando hace unos meses me moría de miedo al pensar lo que me esperaba. Tenía pánico, auténtico pavor, sobre todo a ese rechazo que todos tememos, a no encajar, o a no encontrar aquello que venías buscando. Supongo que es algo que nos toca sufrir aún más a aquellas personas que somos más cerradas, que nos cuesta un mundo entablar una conversación con personas desconocidas, y aún más lograr tener una confianza que te permita mostrarte tal y como eres. Tenía claro que no lo conseguiría, soy idiota, soy incapaz de hacer amigos por mi cuenta, pero esta vez lo he conseguido. He conseguido tantas cosas en estos meses que sería estúpido no sentir felicidad por cada uno de mis recovecos. Logré estudiar la carrera de mis sueños, en Madrid. Logré independizarme con el único problema de echar demasiado de menos a los que siempre he tenido a mi lado. Logré conocer a gente parecida a mí, mostrarme tal y como soy con ellos, y sentirme integrada. Logré un amor correspondido, yo, aunque parezca increíble (Es increíble). He logrado superar el primer cuatrimestre de la carrera con unas notas muy buenas, y sigo con ganas de seguir logrando cosas, de superarme, de aprender, de amar, de vivir... Soy tan feliz, que lo único que puede echarme abajo es el hecho de tener a mi gente tan lejos. Echo de menos mi tierra, el sur... pero Madrid me ha llenado de felicidad y pasión, en todos los sentidos, y espero poder continuar esta aventura con la misma ilusión que tengo en este momento.

5.8.14

Miedo.

Me gustaría tener siempre 18 años. Que mi vida se quedase como ahora, que aún sin ser perfecta, siento que de verdad lo es. Porque todo por lo que he luchado hasta ahora, por lo que quiero seguir luchando en un futuro, me va a llevar en unos días lejos de lo que más quiero, mi familia y mis amigos. Dicen que todo tiene un precio, y sin duda este el precio más alto que la vida me ha cobrado. Y es que estoy deseosa de empezar una nueva vida en otra ciudad, conocer a nuevas personas, y empezar a labrar de verdad mi futuro como periodista, pero aún no me imagino cómo será despertar y no escuchar la voz de mi madre dándome los buenos días, no despedirme de mi padre cuando se marche al trabajo, enfadarme con mi hermano porque llegamos tarde al instituto y se marcha sin mi, llegar y no ver a las personas que me han alegrado los días y las noches estos 12-14 años atrás, o no poder vivir cada día los recibimientos de mi perra. No puedo imaginarme como va a ser mi vida. Y tengo miedo, porque todos tenemos algo de miedo a lo desconocido, a lo que aún no hemos vivido, es irremediable. Miedo a no ser aceptada, a defraudarte a ti misma, a no alcanzar lo que te propones, a no saber ser autosuficiente, a echar demasiado de menos lo que has dejado atrás. Tengo miedo a tantas cosas que preferiría que el tiempo se parase en este justo momento, en el que no estoy haciendo nada más allá que escuchar a Lady Antebellum y escribir este texto, pero teniendo la certeza de que tras una pared tengo a las tres personas más importantes de mi vida, y de que en la misma ciudad están las personas que me han hecho feliz a lo largo de casi toda una vida. Puede que mi vida llegue a ser mejor incluso dentro de un mes, que es el tiempo que me queda aquí, pero sin duda lo que he vivido hasta ahora, las personas que me han acompañado, no las voy a olvidar nunca... ni quiero ni podría. No sé que voy a hacer sin todos ellos, no sé que voy a hacer sin quejarme de lo mucho que odio mi ciudad, porque estoy segura que luego la echaré de menos tanto como a estas personas. Ahora sí, sólo me queda aprovechar este mes al máximo, así como he aprovechado mi vida hasta ahora, e ir preparándome para la nueva vida que me espera alejada de todo lo que me ha dado la confianza y el amor que necesito para ser yo misma. Ojalá y nada cambiara. Ojalá y mi nueva vida fuera al menos tan buena como la que tengo.

25.6.14

Quiero que aparezcas, y no dejarte marchar.

Dime, a quién le escribo ahora que ya no estás. Lo cierto, aunque duela, es que nunca has estado. Desde que te fuiste, he estado escribiéndole cartas a alguien que no existe, he estado imaginando cómo sería vivir en esos ojos, que nunca llegué a contemplar como me hubiese gustado hacer. Sin embargo, ya no sé si quiero volverte a ver. Llevo tantos años sin probarte que ya no sé a qué me sabrías, y algo me dice, que no llegaría a sentir nada al rozar tu piel -nada más que nostalgia-. Nostalgia por algo que nunca estuvo. Nostalgia por encontrar unos labios que me digan "quédate", no una, si no todas las noches de mi vida. Por escuchar menos mentiras y que me demuestren más. Nostalgia, en estado puro, por sentirme querida, amada. Por encontrarte, sea cual sea tu nombre, sea cual sea tu domicilio o tu canción favorita. Que cruzaría cualquier océano si hiciera falta sólo por conocerte, por saber a que sabe tu piel, tu boca. A ti, ese que algún día estará aunque ahora no esté. Porque sé que te he estado escribiendo todo este tiempo sin saberlo, sin saberte. ((Y ahora que hago con estos falsos sentimientos que aún perviven por ese alguien que no eras tú)). Y sé que no eras tú porque cuando le dije que no quería conocer a nadie más, que ninguno iba a ser mejor que él, lo único que recibí fue una sonrisa, de compasión, como si mis palabras no valieran nada, como si por dentro no me estuviese muriendo en el mismo instante en que lo miré a los ojos y vi que no quedaba nada de mi en ellos. Mi vida pasó demasiado deprisa en el instante en que sentí que lo había perdido. Qué iba a hacer yo sin él, sin sus ojos azules y su sonrisa a medio hacer. Sin su cuello, ese precipicio por el que me hubiera tirado sin paracaídas, con los ojos cerrados. Sin su boca... ese lugar dónde me hubiera quedado a vivir toda la vida.

Y lo supe, estaba realmente jodida, pero lo peor fue seguir enganchada a él aún cuando ya ni si quiera era él. Seguir enamorada de alguien que ya se había ido, que ya no conocía. Lo idealicé porque sobre el papel soy yo la dueña de todo, de lo que te define, de lo que dijiste y no; soy yo la que crea y deja de crear. Y así fue, le idealicé como ese perfecto hogar donde vivir, como esa canción que jamás dejaría de escuchar. Quizás necesitaba esa absurda necesidad de necesitarte, quizás aún la siento. Posiblemente sólo necesito conocer a ese alguien que sea real, a ese alguien que también esté deseando conocerme, aunque aún no sepa ni la primera inicial de mi nombre. Que me invite a entrar en su vida y que no quiera dejarme salir. Alguien por el que escribir poesía a las 3 de la mañana. Alguien real, a quien abrazar en los días más fríos de Enero, con quien hacer el amor día sí y día también. Alguien con el que aislarme de esta absurda realidad. Que me haga suya, y que yo le deje. Que me convierta en poesía, en cuento, o en cualquier cosa que me inmortalice en su memoria por el resto de los días. 



Yo tan solo aspiro a escribir conociendo el color de tus ojos, la forma en la que sonríes, y como se me acelera el corazón cada vez que pasas tus dedos por mi pelo. Escribir sobre la forma en la que me haces el amor, y cómo me despiertas al día siguiente con una mirada de deseo y orgullo por tenerme en tu vida. Escribir sobre los paseos que damos, los viajes que hacemos, y las locuras que has llegado a hacer por demostrar que me quieres de verdad. Escribir sobre esa espalda que me encanta recorrer con mis dedos cada vez que tengo oportunidad. Sobre esos ojos, que aún no sé si son azules, verdes, marrones o negros. Sobre lo mucho que me acojona perderte y lo que me encanta dormir abrazada a ti, pasando mis manos por tu pecho para sentir tu corazón latiendo, como si eso me asegurase que eres real, y que te tengo. Escribir sobre una historia verídica que prefiero que no tenga finales, aunque al final acabe teniéndolos. Quiero sentir algo, aunque sea dolor, pero dolor real. No quiero seguir sufriendo por alguien que nunca ha estado ni estará. Por alguien que nunca ha existido, pero espero que acabe haciéndolo. 

Por eso me muero, me muero por conocerte, por saber que toda esta espera ha valido la pena.

25.3.14

Tú.

No sé como empezar esto,
no sé cómo manejarlo, cómo manejarte.
Has llegado así, de repente,
y no parece que vayas a irte, y es eso,
lo que tanto me desconcierta...

porque todos se han ido,
el amor nunca se ha puesto de mi parte,
y entonces, tú,
simplemente, tú.

Tú, la primera persona que ha sabido ver dentro de mi.
Has abierto las puertas de mi interior,
y me has contemplado como nadie más lo ha hecho.

(Tú, que has llegado sin avisar...)

Me has matado y revivido a la vez,
y no sé si eso es posible,
pero tampoco esperaba que fuera posible encontrar a alguien como tú,
a ti.

Me has matado porque has entrado en mi cabeza,
me has desordenado los papeles, y me has tocado,
en lo más profundo.

Pero por otro lado, me has revivido.
Has recompuesto el puzzle que se rompió dentro de mi,
tiempo atrás,
las piezas de un corazón malherido, humillado, y vacío...
Tú, lo has colmado de esperanza, de alegría, y de cariño.
Y has cambiado las lágrimas por sonrisas.

No sé que va a salir de todo esto...
Me estás volviendo loca (lo estás haciendo),
no sé qué quiero -nunca lo sé-,
pero estoy segura de que como tú,
hasta ahora,
nadie.

De que cómo tú me has visto,
nadie lo ha hecho.
Por eso, si no es mucho pedir,
te pido que no dejes de hacerlo,

(qué nunca dejes de hacerlo...)

Porque si al final de la historia,
todo se queda en un principio,
desearía vivir sabiendo, que alguien,
se ha tomado la modestia de conocerme de verdad,
de ver más allá de lo que soy,
y de entenderme, como tú lo haces...
-porque, tú-.






19.3.14

Carta de despedida.

Quizás sea una idiota por el tiempo que voy a desperdiciar escribiéndote esto... Pero qué son unos minutos más, cuando he gastado toda una vida detrás de ti.

Llegaste a mi vida uno de esos días de Septiembre en los que todos odiamos más que nunca la rutina, y sólo deseamos que Junio llegue de nuevo, con sus brazos abiertos y el calor del Sol listo para acogernos. Confieso que en el momento en que apareciste, jamás imaginé que nuestra historia, si puede llamarse así, fuera a durar tanto, y a la vez tan poco.

Nunca tuviste mi atención. Había oído hablar de ti, unas cuantas veces, pero lo que se me venía encima, nunca lo esperé. Fue realmente una de las casualidades más bonitas y a la vez más equivocadas de mi vida. No debí dejarte entrar... no debí montarme contigo en aquel coche... Nunca debí enamorarme de ti, pues fue lo peor que he hecho en mi vida.

Llego el primer beso, y el segundo, y el tercero... los días pasaban y tu y yo no éramos ya simples desconocidos, eramos algo más que eso, algo que no tenía nombre pero que hacía de los nuestros uno solo -nosotros-. Voy a dejar claro, que el mes que pasamos juntos, ni si quiera estaba enamorada de ti. Cuando me dijiste ese día 11, un número que refleja todo y a la vez nada, que nada te haría más feliz que estar conmigo, (dar un paso más -decías-) tampoco estaba enamorada de ti. Pero yo era una niña tonta de tan solo 15 primaveras (qué iba a saber yo lo que era el amor). No supe valorarte, eso es cierto. Desaproveché momentos que he deseado volver a vivir mil y una noche -qué son las noches que he pasado pensando en ti-, y entonces llegó el final, el final de una historia más, como otra cualquiera. Dos jóvenes que se conocen, empiezan a salir, y terminan por cualquier motivo tonto. Pero esa historia no quedó ahí, (nuestra) historia me caló hasta los huesos, y han pasado ya tres años, hasta que por fin he podido olvidarla.

Dicen que no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes, y realmente eso fue lo que me paso a mi. Tenías, tienes, o no sé, porque creo que nunca te he conocido realmente, todo lo que siempre he buscado. Un romántico de los de verdad, que me tenía como musa en sus poemas de amor, que me besaba en cada oportunidad que encontraba, me respetaba, me cuidaba y sobre todo me quería, o eso quiero creer. Fue en el momento en que te perdí, en el momento en que recibí el mensaje que acabó con todo lo que teníamos -lo poco, que teníamos- cuando me enamoré de ti. De tu sonrisa, tus inigualables ojos azules, y tu forma de ver la vida, las cosas, de verme a mi. Sólo mi almohada (que pobre de ella, es la que más ha aguantado en esta historia) sabe realmente las cientas de noches de insomnio en las que derramé mis lágrimas sobre ella. La ahogaba con mis penas, con tu olvido, y con tu recuerdo.

Cuántas veces, a lo largo de estos tres años, cuántas veces me hiciste realmente feliz, me prometiste de nuevo un futuro, una nueva oportunidad para ser lo que nunca fuimos... (cuántas veces...) Las mismas veces que me arrebataste todo lo que nunca me llegaste a dar, dejándome de nuevo sumida en la mayor de las angustias que he padecido nunca -el no tenerte-. Y es que ese dolor me dejó una marca que nadie va a poder borrar. Me enseñaste lo que era amar, pero nunca aprendí lo que era sentirse amada. 

Hoy, 3 años después, puedo decir que he malgastado 1266 días enamorada de alguien que nunca existió. He estado enamorada de un fantasma, de una imagen idealizada que tenía del hombre que pensé que me haría la mujer más feliz. Soñé  pasear contigo de la mano por Madrid, Venecia, París... para despertar finalmente en mi cama sola, -vacía-, (y tan vacía) sin ti, sin nadie; porque yo nunca quise a nadie si no eras tú.

Nunca me enseñaste a ser amada, pero si a amarme a mí misma, y de esa lección que me diste he aprendido a no creer en las promesas, a no confiar en las palabras, porque todas esas palabras vuelan, se van, como tú te fuiste, como tus promesas y tus palabras hicieron. Lo único que permanecen son los actos, los pequeños detalles, las sorpresas. Y tú nunca me diste sorpresas, ni me demostraste todo lo que decías -todo aquello que parecía tan perfecto, que parecía tan tú-.

Así que aquí estoy, escribiendo la última de las cartas que nunca leerás, y nunca la leerás porque no eres tú de quien me enamoré, no sé donde estará esa persona, pero no tengo prisa en encontrarla, tengo toda una vida por delante, y prefiero conocer a un hombre que merezca la pena, a encontrar a un idiota que me prometa un falso futuro como tú hiciste. Me rompiste, ¿sabes? Nunca fuiste realmente malo conmigo, al contrario, pienso que eres una persona con un buen corazón, fue una de las cosas por las que me enamoré de ti, pero lo demás se fue, se fue con la persona que amé, aquella que nunca me devolvió nada de lo que le di, porque se lo di todo -te lo di todo-, te regale mis noches sin dormir, mis lágrimas. Te regalé cientos de poemas que nunca recibirás. Te regalé todo lo que un hombre debería querer obtener de una mujer: su respeto y su amor. Y tú nunca lo aceptaste, nunca me quisiste. Me hiciste daño, pero ahora soy más fuerte, y todo gracias a ti.

Se despide para siempre, tu (no) alma gemela,
yo.


23.12.13

December.

Son tantos sentimientos que me resultan imposibles de plasmar en una simple hoja en blanco, que no sé como desahogarme conmigo misma. Realmente la mejor manera sería hablar contigo, pero sería repetir la historia una y otra vez. Y es que yo sigo aquí, preocupándome por ti, a pesar de que considere que seas un completo idiota que solo ha sabido romperme una y otra vez. Y es que me has engañado, siento que te has reído de mi, que nunca has sentido lo más mínimo por mi y que para ti todo ha sido un juego en el que te has sentido victorioso por tener a una mujer en la palma de tu mano. Pues solo te diré algo, y es que no te odio por todo eso. Y debería. Cualquier persona lo haría. Pero no puedo. Sólo sé que no sé qué es lo que hay en ti que hace que siga preocupándome por ti, queriendo verte y hablar contigo. Supongo que es la misma historia de siempre, que sigo siendo idiota y que no he escarmentado aún. Aunque una cosa si te puedo asegurar, y es que ya estoy casi curada de tus engaños y de tu falso amor, ya no me levanto por las mañanas pensando en ti ni me voy a dormir con tu imagen en mi cabeza. Y eso, quieras o no, es un gran paso.

PDT: Estas fechas me hacen pensar un poco más en ti, pero también me recuerdan que si todo terminó fue por algo.

24.9.13

My life. Mine.

Estoy cansada, cansada de escuchar comentarios que yo misma me he repetido mil veces. La gente piensa que por decirte que "pases de alguien" o que "busques a otra persona que te quiera de verdad" va a venir un hada madrina a concederte ese deseo. Seguramente la mitad de las personas que me repiten esto una y otra vez nunca se han enamorado, por eso para ellas resulta tan fácil. Y acepto, agradezco que me aconsejen, pero no con consejos que yo misma me he intentado aplicar y no me han servido de nada. Porque nadie sabe mi historia, no saben nada de mi, ni de ti. Y siento rabia en mi interior, me siento impotente, porque quizás a los ojos de los demás soy una cobarde, una sensible, o una pobre enamorada a la que nadie corresponde. Pero ellos no saben lo que es que pasen meses y años y tú sigas aquí, en mi cabeza, como si no tuviera mil cosas mejores que hacer que pensarte, como si no hubiera intentado sacarte de ella no una, si no mil veces. Es irremediable pensar que nadie provocará jamás lo que tu provocas en mi. Soy muy joven, y probablemente me equivoque, pero sé que tu imagen y tu persona me acompañarán por el resto de por vida, quizás no de forma tan intensa como ahora, pero lo harán. Yo he escogido vivir de esta forma. No escogí atarme a ti de esta manera, pero supongo que nadie tiene poder para tomar decisiones de ese tipo. Y mientras tanto, continuaré con mi vida, con mi maravillosa vida. Soy muy feliz, y puedo decirlo cuántas veces sean necesarias. Mentiría si dijera que no sería mucho más feliz contigo a mi lado, pero no todo se consigue en esta vida, a veces hay que perder para ganar algo, y quizás pronto llegue mi premio. Tan solo me gustaría que algún día alguien sintiera por mi todo esto que yo he sentido, con la misma intensidad, ser la primera y única opción de alguien... Qué bien suena, y que imposible resulta.


13.8.13

'Te digo adiós para toda la vida, aunque toda la vida siga pensando en ti'

Llevo muchos meses pensando en esto, meses que han dado lugar a algunos años. Llevo mucho tiempo pensando en ti sin querer hacerlo, recordándote mientras intentaba olvidarte, queriéndote mientras pensaba que lo más fácil era odiarte. He sido una idiota por pensar en muchos instantes que ya estabas fuera de mi vida, que había pasado de página hace mucho tiempo y que nuestro libro estaba más que olvidado en la estantería, con todos los demás que ya cerré en su momento. Tonta e ilusa. He intentado hacer oídos sordos a todo aquel que en este tiempo me ha mencionado tu nombre, a pesar de que jamás he dejado de sentir ese huracán en mi interior que se produce cada vez que alguien pronuncia las seis letras de tu nombre. He intentado apartar la mirada cada vez que tus ojos se cruzaban con los míos, y me he aguantado durante mucho tiempo mis ganas enormes de correr a saludarte y preguntarte cómo te va. Supongo que por eso me he vuelto un poco loca, algo más de lo que ya estaba por ti hace bastante tiempo. Te juro que no quería volver a esto, que lo he intentado con otros chicos, y por muchos momentos he sido feliz sin ti, pero con el tiempo me he dado cuenta de que ninguno de ellos me ha dado en ningún momento lo que tú me diste, ni es como tú eres, y por eso he vuelto a esta situación interminable. El libro se ha vuelto a abrir por nuestro capítulo , y ahora si que no puedo cerrarlo, a no ser que tú me ayudes, o por el contrario, decidas seguir escribiéndolo conmigo. Con esto sólo quiero dejar claro que no soporto seguir viviendo en una mentira, que la única verdad que mantengo y que debo aceptar es que estoy loca, apasionada e ineludiblemente enamorada de ti. De tus ojos, de tu boca, de tu extraordinaria forma de ser y de ver la vida, y de tus imperfecciones, que hacen de ti una persona aún más maravillosa. Acepto que tú no quieras volver a  un capítulo que ya olvidaste hace mucho tiempo. Estoy más que eliminada de tu mente y de tu vida, lo sé, y no debo sentirme mal, pues es lo que yo debería haber hecho hace mucho tiempo contigo... Pero cuando afirmo que no he podido, lo digo de verdad. Es totalmente imposible sacarte de mi mente por completo, y eso que yo no creo mucho en esa palabra que tanto asusta a la gente. Todos los caminos que sigo me llevan a ti desde hace años, me existencia desemboca en la tuya, y estaría loca si dijera (aunque creo que ya lo estoy desde hace mucho tiempo), que tú y yo estamos predestinados, y como ya he dicho en muchas ocasiones, todo este tiempo que hemos estado separados algún día lo recuperaremos juntos, porque eso es lo que el destino nos depara a los dos. Pero, ¿Qué es el amor sin una pizca de locura? Por eso me declaro culpable, me declaro loca, sí, pero locamente enamorada de ti.

4.8.13

Am I that easy to forget?

El problema aquí es que tú eres la solución. Arriesgarse o no. No son más que estúpidas decisiones. Todo lo que una vez quise, finalmente vuelve a mi. Todo menos tú, que permaneces inmune, olvidado en tu persona, con el nublo de mi imagen en tu interior. Y me pregunto, ¿valdrá realmente la pena la manera en la que le doy vueltas a mi cabeza, sólo por ti? Quizás mi verdadero problema es que vivo anclada en el pasado, y no he visto aún el momento de decir "El pasado, pasado es". Pero en efecto no soy tan fuerte. El mundo me está poniendo en bandeja cientas de oportunidades que podría aprovechar para olvidar y empezar de nuevo, pero ninguna de ellas me llena como debería hacerlo. Y lo que más duele de todo esto es que no sé si sigo enganchada a ti o simplemente a los recuerdos.


26.3.13

Distancia.

No sé que ha pasado, pero yo, la misma que hace unos meses me prometí a mi misma no volver a caer en las redes del gigante amor, vuelvo a estar atrapada, y esta vez, de una manera más complicada. Ahora sólo puedo pensar en ti, desde que te fuiste tu recuerdo se quedo impregnado en mi memoria, y nada puede hacer que desaparezcas de mi cabeza. Te necesito, te echo de menos. Echo de menos aquellas palabras cortas y mal pronunciadas que me susurrabas a mitad de un beso. La forma en que me besabas, y cómo me buscabas para estar conmigo en todo momento. Te echo de menos. Y lo seguiré diciendo el resto de mi vida, o al menos el resto de días que me quedan para volver a verte. La espera se hace interminable y tú no estás aquí. Me gustaría decirte tantas cosas que me quedaron guardadas que creo que un día voy a explotar. Necesito tenerte cerca, la distancia me está matando y las ganas de verte me desgarran la existencia. No puedo seguir, no sin ti. Te quiero, te necesito, que llega a ser lo mismo realmente.

Un mensaje para ti.


Eres mi sostén ¿lo sabías? Ahora mismo eres lo que hace que mi vida merezca la pena. Que merezca vivir cada segundo de ella.
 
Estamos lejos, y me cuesta vivir cada segundo de ella. Y no es justo, porque cuando estoy contigo el tiempo es tan fugaz... y cuando estoy lejos de ti cada segundo parecen dos, o tres, o cuatro... Estamos lejos, pero sabes que realmente no tanto.
 
Ya te lo he dicho, eres mi sostén y sin tu apoyo no se que haría. Sacas lo mejor de mi. Y cuando estoy contigo se me olvida que exista algo más. Solo estás tú, y estoy en paz. Parece que hasta el momento solo te quiero por cosas bonitas y lo bien que me haces sentir... pero no es solo asi.
 
Claro, hemos tenido nuestros lloros, nuestros enfados, pero porque nos importamos, porque discutimos nuestras diferencias. Tengamoslo claro, nadie es perfecto, y yo no cambiaria ninguna de tus imperfecciones por nada del mundo.
 
Quererte ha sido lo más fácil y lo más dificl que he hecho o me ha pasado jamás, pero sin duda ha sido lo mejor, sin duda. Y sabes que haría cualquier cosa por hacerte feliz. 
 
Te quiero, te necesito, que llega a ser lo mismo realmente. Tengo muchas ganas de vivir el resto de mi vida contigo.

16.2.13

Hay personas que entran en tu vida y lo cambian todo.

Hay personas que entran en tu vida y lo cambian todo. Personas por las que vale la pena parar, respirar, y valorar, valorar lo que realmente importa. Los detalles, las pequeñas cosas. Cosas como el agua del mar, las nubes, una mirada de esas que lo dicen todo. Unos ojos como los tuyos, el modo en que me sonríes, ese abrazo infinito mezclado de sal, los huracanes del estómago, tus manos, despertar a tu lado... Esos detalles que hacen que todo tenga sentido, incluso lo que hasta el momento de conocerte, creí que no importaba. Son esas pequeñas cosas las que lo cambian todo, las que provocan que haga las maletas y salga corriendo, sin importarme donde, siempre y cuando el destino seas tú. Las culpables de que me hayan brotado alas. Tú, de esas personas que aparecen y lo cambian todo, y hacen que ya nada importe, y a la vez, que todo empiece a importar. Abro los ojos, y sé que estás... y me dejo llevar, sin pensar hacia dónde, ni a que lugar, porque nada importa si tú estás.